DETRÁS DE LA HISTORIA Publicado en la interCole Nº 57 de Junio 2011

Guillermo Brown: El irlandés patriota de los mares

Guillermo Brown: El irlandés patriota de los mares        ?

 Corre el año 1814. La situación política es complicada en las Provincias Unidas del Río de la Plata. Fernando VII acaba de regresar al trono español luego de su encarcelamiento y está obsesionado con recuperar su autoridad en las colonias sudamericanas, que habían aprovechado su destitución para iniciar el camino de la Independencia. 
 El gobierno revolucionario teme las represalias de los realistas y decide crear una fuerza naval para combatir a los poderosos buques españoles. Los candidatos a dirigir la escuadra no son muchos y la elección se torna difícil.
 Gervasio Posadas, Director Supremo de las Provincias Unidas, fija su mirada en Guillermo Brown, un comerciante irlandés sin demasiada experiencia militar, aunque avezado en el dominio de los mares. Algunos dudan de su condición de patriota, pero su deseo de sumarse a la causa nacional convence a los gobernantes.
¿Quién es este desconocido extranjero de 37 años? Arribó desde Inglaterra hace 5 años, y sorprendió a todos con su increíble historia de vida. A los 10 años había quedado desamparado en Estados Unidos tras el fallecimiento de su padre, con quien había viajado desde Irlanda en busca de mejores oportunidades.
 Todavía niño, comenzó a trabajar en un buque y a recorrer las aguas del Atlántico Norte. Como capitán de un buque mercante ingles fue apresado por una nave francesa y luego trasladado sin motivo a una prisión, de la que logró escapar haciendo agujeros en las paredes, atando sábanas para usar como sogas y aceptando la ayuda de su vecino de la cárcel, un coronel inglés. 

 

¡Al agua Patria! 

 Su primera misión es obtener el dominio de la isla Martín García, sitio clave para el control de los ríos y el acceso a Montevideo.

 El primer intento por tomar la isla falla, y sirve de lección para no subestimar el poderío realista. Brown debe alentar y rearmar a la deteriorada tropa, y lo hace de inmediato. Contra todos los pronósticos, reinicia el ataque cuatro días más tarde y consigue expulsar a los españoles el 15 de marzo de 1814.

 La victoria le permite a Brown fijar el objetivo en Montevideo, dónde unos días después logra otra hazaña: herido en su pierna y pese a las desventajas de su flota, se impone a la férrea resistencia española con una gran estrategia de contraataque que sorprende a propios y extraños.
 El sobresaliente desempeño militar de Brown merece el reconocimiento de  José de San Martín quién califica este triunfo como “lo más importante hecho por la revolución hasta el momento”. La patria celebra la victoria y el surgimiento de un nuevo héroe nacional.

 

Contra la corriente

 Entusiasmado por el desempeño del audaz almirante, el gobierno de las Provincias Unidas le asigna a Brown un nuevo plan: organizar una expedición corsaria por el océano Pacífico, ya dispuesto a partir se le ordena permanecer en Buenos Aires.

 Fiel a su estilo aventurero, desobedece la extraña orden y zarpa junto a sus tropas hacia las costas chilenas por el Cabo de Hornos. A pesar de lo arriesgada que es la misión –estuvo cerca de perder todas las naves y también su vida– logra expandir el espíritu revolucionario desde Chile hasta Ecuador.
 Luego, enterado de que el gobierno patrio pretende castigarlo por su desobediencia, continúa el viaje hacia el Caribe, donde vuelve a quedar solo y lejos de su familia, como en aquellos difíciles años de su niñez en Norteamérica.   
 Tras viajar nuevamente a Inglaterra, regresa al país para afrontar su situación. Sus aportes a la causa nacional no son suficientes para evitar la encarcelación, que dura diez largos y dolorosos meses. 

 

Viento a favor

 Tras ser liberado, reunido con toda su familia, en 1822 vuelve a sus actividades comerciales  y a  dedicarse a la agricultura en su querida “Kinta” de Barracas (La Casa Amarilla), lejos de las olas, los barcos y las aventuras en altamar.
 La Argentina ya había logrado la independencia de España, pero la reorganización interna provocó disputas entre los propios países sudamericanos. En consecuencia, en 1825 nuestro país y Brasil se enfrentaron en una triste guerra para disputarse el territorio de la Banda Oriental (actualmente Uruguay).
 La fuerza naval argentina volvía a requerir un líder, y suena más fuerte el nombre de aquel héroe de Martín García y de Montevideo. Brown acepta el desafío. El 11 de junio de 1826 se enfrenta en inferioridad de condiciones a la flota brasileña que bloqueaba el Río de la Plata, y logra otra histórica victoria en el combate de Los Pozos.
 Los argentinos, que estuvieron observando el episodio desde el puerto, reciben a Brown con cantos y abrazos, llevándolo en andas. Triunfa también la reconciliación entre un país y su héroe. 

 

Eterno navegante

 Brown rechaza numerosas recompensas que el gobierno le ofrece por sus logros, y continúa prestando servicio a su patria de elección hasta el retiro.
 Pasa sus últimos años descansando en su casa de Barracas (Buenos Aires), aprovechando para estar con su familia todo el tiempo que las aventuras en altamar le privaron.
 El 3 de marzo de 1857 se despide para siempre el prócer que contagió a todos con sus hazañas, su espíritu temerario y su dedicación a la patria que lo adoptó. Guillermo Brown tiene reservado eternamente un lugar especial en la historia argentina. 

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Mataburros


Avezado: Experimentado en algo. 

Escuadra: Conjunto de buques de guerra que navegan juntos.

Combate de Los Pozos: El enfrentamiento se produjo en una zona de mayor profundidad del Río de la Plata, y por eso se llamó “Los Pozos”. 

Corsaria: Expedición de buques autorizados por un gobierno para perseguir embarcaciones enemigas.