DETRÁS DE LA HISTORIA Publicado en la interCole Nº 51 de Septiembre 2010

Las batallas libertadoras

Las batallas libertadoras?

A lo largo de 200 años, muchos hombres y mujeres notables fueron estableciendo el rumbo que seguiría nuestro país. Pero si a veces nos resulta difícil ponernos de acuerdo entre amigos por cosas simples… ¡imaginate a dos naciones tratando sobre sus grandes asuntos en común! O a dos poderosos líderes discutiendo acerca del camino más adecuado para llevar a nuestra patria a un gran destino. Nunca fue fácil.
Por suerte, los desacuerdos se solucionaron en su mayoría pacíficamente. Sin embargo, cuando nuestros antecesores no lo lograron (entre compatriotas o con algún oponente), optaron lamentablemente por tomar las armas, y esa fue la forma en que durante siglos se definieron grandes cambios en la historia de la humanidad y de nuestra nación.

El abanderado

Como ya te contamos en varias interCole, el 25 de mayo de 1810 los criollos derrocaron al virrey Baltasar Cisneros y establecieron una Junta. Era la primera vez que las colonias designaban su propio gobierno. España no se quedó cruzada de brazos ante el desacato de Buenos Aires, y puso a prueba por primera vez las armas de nuestra naciente patria.
La primera gran batalla librada por los ejércitos de la revolución fue la de Tucumán, donde estuvieron al mando de Manuel Belgrano. Fue muy confusa y de resultado incierto, porque sólo al final del día el general supo de la victoria.
Unas pocas semanas después fue el gran triunfo en la batalla de Salta (también al mando de Belgrano), que se originó en las calles de la ciudad contra las tropas del bravo general realista Pío Tristán. Esta fue la primera vez que la bandera celeste y blanca enarbolada por Belgrano lideró a nuestras tropas.
Luego de estas victorias, la revolución comenzó a expandirse por las provincias del Alto Perú (actual Bolivia), hacia donde se dirigió Belgrano para continuar expulsando a los realistas. Sin embargo, tras las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma, decidió regresar a Buenos Aires. En Yatasto (Salta) dejó sus tropas en manos del General San Martín, quien en 1813 había vencido a los realistas en otra gran batalla: San Lorenzo. 

La hora del Libertador

La de San Lorenzo (provincia de Santa Fe) fue la única batalla de la gloriosa gesta de San Martín y sus granaderos librada sobre suelo argentino.
El segundo Triunvirato, que gobernaba por aquel entonces, había encomendado al general detener las incursiones realistas en las costas del río Paraná. Los granaderos estaban instalados en el convento de San Carlos, en San Lorenzo, cuando desembarcaron 300 realistas dispuestos a presentar batalla.
San Martín expuso su vida al liderar en persona a sus granaderos: cayó del caballo en pleno combate, pero el heroico sargento Cabral salvó su vida. Esta victoria permitió detener las correrías de la flota realista…
Pasaron unos pocos años, las Provincias Unidas declararon su independencia y, tras muchos preparativos, San Martín cruzó los Andes para continuar haciendo historia en Chile y en Perú. En 1817 derrotó a los realistas en Chacabuco, y obligó al gobernador español a fugarse hacia el sur. Tras la batalla, un cabildo abierto le ofreció nombrarlo Director Supremo, pero San Martín rechazó el cargo para continuar luchando por la independencia de los países americanos.
Poco tiempo después, las tropas del general volvieron a enfrentar a los realistas en la importantísima batalla de Maipú. Esta vez, la victoria fue total y muy meritoria, ya que los granaderos lograron reponerse tras ser derrotados unos días antes en Cancha Rayada. Esta victoria terminó para siempre con la presencia realista en Chile y permitió continuar la campaña libertadora hacia Perú.

Los hermanos sean unidos

     Pasaron unos años más y las Provincias Unidas se afianzaron como nación independiente. Pero había un gran problema: no todo el mundo tenía el mismo concepto sobre cuáles eran esas provincias unidas.
     Así fue que la Banda Oriental del Río Uruguay tuvo que ser disputada con el Imperio del Brasil entre 1825 y 1828, en una guerra que incluyó batallas navales y terrestres (Ituzaingó, la más importante).
    Más allá de la superioridad de nuestras fuerzas en el balance de la guerra, no hubo un vencedor en el conflicto. La consecuencia más importante fue que la Banda Oriental se transformó en un país independiente: la República Oriental del Uruguay.
    Como ves, el proceso de formación de nuestro país y el de nuestros vecinos no fue tan sencillo. En todas estas batallas, muchos patriotas sacrificaron su vida y no llegaron a ser testigos de lo que ellos hicieron posible: la independencia definitiva.
   ¡Pero no todo terminó ahí! Para consolidar el nacimiento de la República Argentina se libraron otras batallas importantes, que lamentablemente enfrentaron a los propios argentinos y que repasaremos en la próxima edición.

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Mataburros

Cabildo abierto: Era una institución muy común en la época colonial, integrada por funcionarios políticos y vecinos, que se encargaba de tomar decisiones de emergencia. 

Correrías:
Cuando un ejército se comporta de manera hostil en otro país, se dice que realiza correrías.

Desacato:
Desobedecer una norma o una orden, o ir en contra de la ley. 

Triunvirato:
Es una forma de gobierno liderada por tres personas al mismo tiempo.