DETRÁS DE LA HISTORIA Publicado en la interCole Nº 32 de Agosto 2008

Los ángeles de San Martín

Los ángeles de San Martín?

A poco de cumplir un año, el Regimiento de Granaderos a Caballo creado por San Martín, tuvo su bautismo de fuego en la famosa Batalla de San Lorenzo. A orillas del río Paraná, a unos 25 kilómetros de la actual ciudad de Rosario, los granaderos se enfrentaron contra los realistas españoles el 3 de febrero de 1813.
Si bien fue un combate muy corto (¡apenas duró 15 minutos!), fue de gran intensidad. En un momento crucial, el caballo de San Martín cayó sobre él, dejándolo herido y atrapado. Un soldado enemigo se dio cuenta, se acercó y le hizo un tajo en la cara mientras otro se preparaba para atacarlo con su bayoneta.
Cuando parecía el fin del Libertador, apareció su primer ángel: el granadero puntano Juan Bautista Baigorria derribó al soldado realista y salvó a San Martín. Enseguida, el correntino Juan Bautista Cabral fue a ayudarlo a liberarse del peso de su caballo. Pero en esa acción Cabral recibió dos heridas fatales, que quizás iban dirigidas a Don José. Así, San Martín fue salvado dos veces en espacio de unos pocos segundos, por dos valientes y valiosos hombres que, vaya coincidencia, tenían el mismo nombre.
Antes de caer, Cabral dijo: “Muero contento… hemos batido al enemigo”.


Y cinco años atrás…

Antes de aquel episodio, San Martín había vivido una situación muy similar, pero muy poco conocida. Fue durante la Batalla de Arjonilla (en España), el 23 de junio de 1808, cuando San Martín luchaba para el rey Fernando VII contra las tropas francesas de Napoleón.
Un oficial enemigo notó que San Martín era uno de los que mandaban, y entonces les gritó a sus guerreros que fueran a atacarlo. Enseguida lo rodearon, pero él se defendió fieramente con su sable corvo. De repente, alguien empujó su caballo y lo hizo caer y rodar por el suelo.
San Martín estaba a merced de los enemigos cuando, de la nada, el soldado Juan de Dios se hizo presente y derribó a un francés, luchó con otros dos y hasta sirvió de escudo humano para proteger a nuestro futuro prócer. Juan de Dios quedó gravemente herido, ¡pero siguió peleando como si nada!
Un sargento de la Caballería de Borbón ayudó a San Martín a ponerse de pie y le ofreció su caballo. Los españoles ganaron la batalla, San Martín fue ascendido y Juan de Dios, condecorado. Y afortunadamente para nosotros, la historia del Libertador continuó escribiéndose, gracias a su primer salvador.

 

 


Méritos compartidos

Como ves, San Martín estuvo muy bien cuidado por sus soldados. Pero su Ángel de la Guarda tuvo mucho trabajo, y fue ayudado muy eficazmente por los tres “Juanes”. Siempre, hasta las personas más importantes, dependen de hombres aparentemente simples.
En la vida de San Martín (y como consecuencia en la nuestra), estos héroes tuvieron un papel importantísimo y justo es que, en las abundantes páginas de la historia, también se escriban y recuerden sus nombres. Porque a ellos corresponde, sin duda alguna, buena porción del mérito por la liberación de América. Ni más ni menos.


¡Enterate cómo se trazó el mapa para atravesar la cordillera!

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Mataburros

Bautismo de fuego: La primera vez que un soldado o un ejército entra en un combate real.

Bayoneta: Una cuchilla larga, usada por soldados de infantería, que se adapta al cañón del fusil.

Emboscar: Es tender una trampa, en este caso un ataque sorpresa cuando el enemigo está desprevenido.

Luchaba para el rey: San Martin peleó junto al ejército español al que después, por esas vueltas del destino, terminó combatiendo para liberar América.

Puntano: Natural de la provincia argentina de San Luis.

Sable corvo: Un sable cuya hoja tiene forma curva, como el que usaba San Martín.