DETRÁS DE LA HISTORIA Publicado en la interCole Nº 58 de Julio 2011

Reunidos en libertad

Reunidos en libertad?


Cinco años después de la Revolución de Mayo, las Provincias Unidas del Río de la Plata aún no podían formar una nación independiente. Mayo de 1810 había sido sólo el primer paso: el grito de un deseo largamente contenido. Pero luego sucedieron conflictos internos y nuevas batallas perdidas contra los realistas, que querían recuperar el terreno y avanzaban desde el Norte. La región del Alto Perú había sido reconquistada por los españoles; las Provincias Unidas resistían.
Dada esta complicada situación, hacia mediados de 1815, el gobierno decidió convocar un congreso de diputados representantes de las diferentes provincias. El gran objetivo de esa reunión (que duraría meses) era declarar formalmente la independencia de las Provincias Unidas. El lugar elegido para el Congreso fue Tucumán.

¡Bienvenidos!

No todos quisieron o pudieron asistir a la cita. Las provincias del Litoral y de la Banda Oriental (en la actualidad, Uruguay) no enviaron representantes porque mantenían diferencias políticas con Buenos Aires. Por otro lado, a las provincias del Alto Perú, aún dominadas por España, les costó participar del Congreso: sólo las provincias de Chibchas, Charcas y Mizque estuvieron representadas. Paraguay, por su parte, no mandó diputados porque ya se había declarado independiente.
Se decidió que cada provincia enviara un diputado cada quince mil habitantes. Tras el largo viaje, lograron reunirse representantes (con mayoría de sacerdotes y abogados) de Jujuy, Salta, Tucumán, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, Mendoza, San Juan, San Luis, Buenos Aires y Córdoba, además de las 3 provincias mencionadas que actualmente integran Bolivia. 

Paso a paso

El 24 de marzo de 1816 comenzaron las reuniones en la ciudad de San Miguel de Tucumán, en una casa que había pertenecido a Doña Francisca Bazán de Laguna, y era por entonces del Gobierno de Tucumán (ver interCole N° 40). 
El Congreso estaba encabezado por un presidente rotativo y dos secretarios. Durante las jornadas, se trataron diversos temas que tenían que ver con el presente y el futuro de la nación. La agenda del debate incluía, entre otros asuntos, los siguientes:
• Elegir un titular para el Directorio.
• Decidir la forma de gobierno que se adoptaría.
• Preparar un plan para la guerra contra los realistas,
• Insistir en la unión de todas las provincias para combatir al enemigo,
• Elaborar una constitución para las Provincias Unidas y declarar la independencia.

Después de más de tres meses de sesiones, finalmente se discutió el proyecto más esperado por todos...

¿Quieren ser libres?

El 9 de julio, Francisco Narciso de Laprida, diputado de San Juan y presidente del Congreso, preguntó a los presentes: “¿Queréis que las Provincias de la Unión conformen una nación libre e independiente?”. ¡Qué pregunta! ¿Te imaginás qué le contestaron?
La respuesta fue unánime: “¡Sí!”, exclamaron todos los diputados. Entonces, en el Acta de Independencia se escribió que las Provincias Unidas querían ser “una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli”. La noticia fue recibida con júbilo: esa noche la gente celebró en las calles de Tucumán. ¡Al fin éramos nación!
Sin embargo, aún faltaba aclarar un detalle importante. En el Congreso hubo quienes propusieron buscar ayuda en las coronas inglesa o portuguesa, lo cual implicaba continuar dependiendo de otros países. Para que no quedara ninguna duda, en el Acta se agregó que seríamos “una nación libre” no sólo de España, sino de “toda otra dominación extranjera”. ¡Un nuevo país había! 

 

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Mataburros

Acta de Independencia: Texto firmado por los diputados en que se declaró por escrito nuestra independencia. Para que los indígenas estuvieran al tanto, fue traducida al quechua y al aymará. 

Directorio: Era la forma de gobierno de las Provincias Unidas en aquel tiempo. Estaba encabezado por un Director Supremo.

Metrópoli: Nación a la que pertenece una serie de colonias. En este caso, el Reino de España.

Monarquía constitucional: Forma de gobierno en la que el poder lo ejerce el rey, regulado por las leyes de una constitución.

Realistas: Así se llamaba a los ejércitos y partidarios del rey de España.